No hemos de preguntarnos que necesita
saber y conocer el ser humano para mantener
el orden social preestablecido; sino:
¿qué potencial hay en el hombre
y que puede desarrolarse en él?.
Así será posible aportar al orden social
nuevas fuerzas procedentes de la generación
joven. De esta manera, siempre pervivirá en
este orden social lo que hagan de él los
hombres integrales que se incorporen al
mismo y no se hará de las nuevas generación
lo que el orden social existente quiere
hacer de ella
Rudolf Steiner
En el periodo de 14 hasta 21 años prevalece el desarrollo intelectual. Desde la adolescencia, la personalidad celebra su independencia y busca explorar el mundo otra vez de forma nueva. Pronto emergerá la individualidad del ser humano. El terreno sobre el que se fundamenta dicha individualidad y en el cual hunde sus raíces es la inteligencia que ha madurado — a partir de la matriz de la voluntad y del sentir — hasta llegar al pensamiento claro y experimentado. En la sabiduría tradicional, ese momento en que el “yo individual” toma posesión de sí mismo alrededor de los 21 años, es llamado “mayoría de edad”. En ese momento el joven está listo para emprender la verdadera tarea educativa–la autoeducación–que distingue al adulto del adolescente.

La imagen humana es el fundamento de la pedagogía en la escuela Waldorf a lo largo de estos tres septenios educativos. Eso lleva a que una de las metas de la enseñanza sea transmitir respeto por cada ser humano, sea cual sea su origen, religión, color, idioma, etc. Eso es considerado de gran importancia.

La fase desde los 12 a los 18 años es de gran importancia en el desarrollo del adolescente hacia la edad adulta. La educación secundaria impulsa a la búsqueda del conocimiento y ejercita el pensamiento y el juicio autónomo de los alumnos adolescentes. Se estimula el intelecto con asignaturas de ciencias combinadas con asignaturas creativas y artísticas. La experiencia enseña que asignaturas como teatro, música, danza y bellas artes no sólo estimulan la creatividad en el campo artístico sino también en el campo intelectual.

El maestro tutor de la primaria es relevado en estas etapas por los profesores especialistas en cada una de las materias del programa.

LOS RESULTADOS DE LA ENSEÑANZA

¿Cómo se miden los resultados de la enseñanza? ¿Es posible medirlo en cifras? Los resultados se podrían medir comprobando, por un lado, que el alumno haya recibido los fundamentos necesarios que le permitan evolucionar de modo fructífero; por otro lado, constatando que los alumnos se integran con resolución en la vida social cuando abandonan la escuela.

En los países en que la pedagogía Waldorf tiene raigambre y reconocimiento oficial –en España ya empezamos a tener datos que van en esta dirección — las estadísticas muestran que, incluso cuantitativamente hablando, los alumnos salidos de las Escuelas Waldorf obtienen mejores resultados a la hora de acceder a estudios universitarios.

Nuestra pequeña escuela no puede mostrar tales estadísticas aún, pero podemos afirmar que los alumnos que han salido de ella en los últimos años a distintos colegios privados e institutos, con 12, 13 y 14 años de edad, han seguido sus estudios con muy buenos resultados y se han integrado muy bien desde el punto de vista social.